¿Qué es la neurociencias y cómo se aplica a la conducción? En este espacio proponemos una mirada clara, práctica y accesible sobre el tema.
Tradicionalmente se cree que conducir bien depende principalmente de los reflejos y la experiencia. Sin embargo, la neurociencia demuestra que la seguridad vial está fuertemente determinada por el funcionamiento de las funciones ejecutivas del cerebro.
¿Qué es la neurociencias?
La neurociencia es la ciencia que estudia cómo funciona el cerebro y el sistema nervioso. Aplicada a la conducción, nos ayuda a entender cómo tomamos decisiones al volante, incluso cuando creemos que actuamos “automáticamente”.
Cada vez que frenás, acelerás, adelantás o reaccionás ante un imprevisto, tu cerebro evalúa información, emociones y experiencias previas en fracciones de segundo. La neurociencia nos muestra que muchos errores no se deben a falta de conocimiento de las normas, sino a cómo procesa el cerebro la información en tiempo real.
Aunque con la experiencia muchas acciones parecen automáticas, el cerebro nunca deja de trabajar activamente cuando conducimos. Mientras manejamos, el cerebro debe:
La neurociencia explica por qué: cuando el cerebro se sobrecarga (estrés, cansancio, distracciones), la calidad de la conducción disminuye, incluso en conductores experimentados.
La neurociencia distingue entre sistemas cerebrales que reaccionan rápido y emocionalmente, y otros que analizan y planifican. Al volante, estas dos formas de funcionar están en constante interacción.
Las emociones como el enojo, la prisa o la frustración pueden llevar a decisiones impulsivas.
El cerebro racional, en cambio, evalúa riesgos, consecuencias y alternativas más seguras.
Cuando el sistema emocional domina, aumentan los comportamientos peligrosos.
Usar el celular, reaccionar ante provocaciones o acelerar por apuro son ejemplos de fallas en estos mecanismos cerebrales.
Entender esto ayuda a dejar de ver los errores como “descuido” y empezar a verlos como fallas en el control mental.
La neurociencia muestra que el cerebro no puede atender bien a muchas cosas al mismo tiempo. Por eso, la conducción segura depende de la capacidad de:
Una de las ideas más importantes es que el cerebro no es fijo.
Las funciones que influyen en la conducción, como la atención, la planificación y el control de impulsos, pueden fortalecerse con práctica.
La neurociencia aplicada propone entrenar al conductor para:
Esto cambia la mirada tradicional de la conducción: no se trata solo de aprender normas, sino de entrenar el cerebro que las aplica.
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