Las normas básicas de conducción constituyen el marco fundamental que regula la circulación en la vía pública y orienta el comportamiento de quienes conducen. Conocerlas y aplicarlas correctamente no solo permite cumplir con la normativa vigente, sino que también es clave para prevenir situaciones adversas, ordenar el tránsito y proteger la vida propia y la de terceros.
En este contenido del Aula de Aprendizaje del Centro de Formación del Transporte de la Fundación Flechabus, se presentan los principios esenciales que todo conductor debe tener presentes: la prioridad normativa, el respeto por las velocidades permitidas, las prioridades de paso y las reglas de adelantamiento, todos pilares de una conducción segura y responsable.
Se abordará:
Prioridad normativa en la vía pública
Velocidades: dominio del vehículo y límites establecidos
Prioridades de paso en la circulación
Reglas de adelantamiento seguro
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La jerarquía de las normas que deben respetarse al circular en la vía pública establece el orden de prevalencia de las indicaciones:
Indicaciones de la autoridad de comprobación o aplicación.
Señales de tránsito, incluyendo señales, símbolos y marcas del sistema uniforme de señalamiento vial.
Normas legales, establecidas en la Ley de Tránsito.
Solo son exigibles para el usuario aquellas reglas de circulación que se encuentren expresadas a través de las señales, símbolos y marcas del sistema uniforme de señalamiento vial.
Todo conductor debe mantener en todo momento el dominio efectivo del vehículo, respetando siempre la velocidad precautoria, de acuerdo con lo establecido por la normativa vigente.
El conductor debe circular a una velocidad que le permita el total control del vehículo, teniendo en cuenta:
Cuando el conductor no pueda mantener el dominio efectivo del vehículo, deberá abandonar la vía o detener la marcha.
El desarrollo de velocidades superiores o inferiores a las establecidas puede constituir una velocidad peligrosa, y ante una situación adversa, la máxima responsabilidad recaerá sobre el conductor.
Límites máximos
Zona urbana
Calles: 40 km/h
Avenidas: 60 km/h
Zona rural
Motocicletas, automóviles y camionetas: 110 km/h
Microbuses, ómnibus y casas rodantes motorizadas: 90 km/h
Camiones y transporte de sustancias peligrosas: 80 km/h
Semiautopistas
Motocicletas y automóviles: 120 km/h
Autopistas
Motocicletas y automóviles: 130 km/h
Límites máximos especiales
En encrucijadas urbanas sin semáforo: velocidad precautoria, nunca superior a 30 km/h.
En pasos a nivel sin barrera ni semáforos: velocidad precautoria no superior a 20 km/h.
En proximidad de establecimientos escolares o deportivos durante su funcionamiento: velocidad precautoria no mayor a 20 km/h.
Límites mínimos
En zona urbana y autopistas: la mitad del máximo permitido para cada tipo de vía.
En caminos y semiautopistas: 40 km/h.
En las encrucijadas, todo conductor debe ceder siempre el paso al vehículo que se aproxima desde su derecha. Esta prioridad del que viene por la derecha es absoluta.
La prioridad se pierde únicamente ante las siguientes situaciones:
Señalización específica en contrario.
Vehículos ferroviarios.
Vehículos del servicio público de urgencia, en cumplimiento de su misión.
Vehículos que circulan por una semiautopista (antes de ingresar o cruzarla se debe detener la marcha).
Peatones que cruzan lícitamente por la senda peatonal o en zonas señalizadas como peligrosas.
Reglas especiales de circulación en rotondas.
Al ingresar desde una vía de tierra a una pavimentada.
Al circular junto a vías férreas, respecto del vehículo que sale del paso a nivel.
Cuando se haya detenido la marcha o se vaya a girar para ingresar a otra vía.
Cuando se conduzcan animales o vehículos de tracción a sangre.
En cuestas estrechas, debe retroceder el vehículo que desciende, salvo que lleve acoplado y el que asciende no.
En las rotondas, la circulación es ininterrumpida y sin detenciones.
Tiene prioridad de paso el vehículo que ya circula por la rotonda sobre aquel que intenta ingresar.
El adelantamiento debe realizarse siempre por la izquierda, cumpliendo las siguientes reglas:
Verificar que la vía a la izquierda esté libre a una distancia suficiente para evitar riesgos.
Advertir la maniobra mediante destellos de luces frontales o bocina (en zona rural) y utilizar el indicador de giro izquierdo hasta finalizar el desplazamiento.
El vehículo sobrepasado debe facilitar la maniobra, circulando por la derecha y, si es necesario, reduciendo la velocidad.
Para indicar a los vehículos posteriores la inconveniencia de adelantar, se utilizará la luz de giro izquierda.
Camiones y maquinaria especial deben facilitar el adelantamiento en caminos angostos, desplazándose periódicamente hacia la banquina.
El adelantamiento por la derecha solo está permitido de manera excepcional, cuando el vehículo anterior haya indicado su intención de girar o detenerse a la izquierda, o en embotellamientos cuando el carril izquierdo no avance o lo haga a menor velocidad.
Conclusiones
El respeto por las normas básicas de conducción es una responsabilidad fundamental de todo conductor y un factor decisivo para la seguridad vial. Comprender la jerarquía normativa, adecuar la velocidad a las condiciones del entorno y respetar las prioridades de paso y las reglas de adelantamiento permite ordenar la circulación y prevenir situaciones adversas.
La conducción segura no depende solo del conocimiento de la norma, sino de su aplicación consciente y constante en cada trayecto.
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